[ lectura y crítica ] 

Bonaparte y otros poemas — Friedrich Hölderlin (traducción de Carolina Lorca)

Presentamos una traducción de cinco poemas de Friedrich Hölderlin en la versión de Carolina Lorca. Una traducción que destaca por su precisión y esmero a la hora de mantener las voces más aforísticas que resuenan en los versos del poeta de Lauffen del Neckar, sin por esto perder en transparencia ni menos concreción, aun siendo cantos e himnos incompletos, apenas borradores (tal es el caso de «Heimat» [Patria]), según disponemos de la crítica especializada. La portentosa bibliografía no es un impedimento para la renovación al español de estos poemas, ejercicio que siempre nos ha de parecer provechoso, más aún viniendo de una poeta que le ha dedicado un tiempo no menor a la poesía de Hölderlin, del que destaca su musicalidad, la originalidad de su pensamiento y el rumbo que significó como «inaugurador de la Modernidad en poesía».

Carolina Lorca ha publicado anteriormente la traducción de Los himnos de Hölderlin «Germania» y «El Rin» de Martín Heidegger (Editorial Biblos, 2010). Como poeta ha publicado Ciegos (Ediciones Altazor, 1999), Trilogía de los presentimientos (Ediciones El Retiro, 2001), A R.W. Fassbinder (Ediciones El Retiro, 2003) y Una tarde con los padres (Editorial La Bohemia, 2007).


A Zimmer

Las líneas de la vida son divergentes,
son como caminos, y como los límites de las montañas.

Lo que aquí somos, allá un dios puede completar
con armonía y premio y paz eternos.

An Zimmern

Die Linien des Lebens sind verschieden,
Wie Wege sind, und wie der Berge Gränzen.

Was hier wir sind, kann dort ein Gott ergänzen
Mit Harmonie und ewigem Lohn und Frieden.

Antes y ahora

En mis jóvenes días, por la mañana yo estaba alegre,
por la tarde, lloraba; ahora, que soy viejo
comienzo mi día dudando, pero
sagrado y sereno me es su final.

Ehmals und jetzt

In jüngern Tagen war ich des Morgens froh
Des Abends weint ich; jetzt, da ich älter bin,
Beginn ich zweifelnd meinen Tag, doch
Heilig und heiter ist mir sein Ende.

A nuestros grandes poetas

Las orillas del Ganges escucharon el triunfo
del dios de la alegría, cuando desde el Indo llegó
el superior, el joven Baco, con sagrado vino
despertó del sueño a los pueblos.

¡Despertad, poetas! Despertad también del letargo
a los que todavía duermen, dadles las leyes, dádnos
la vida, ¡venced, héroes! Sólo vosotros
tenéis el derecho de la conquista, como Baco.

An unsre großen Dichter

Des Ganges Ufer hörten des Freudengotts
Triumph, als allerobernd vom Indus her
Der junge Bacchus kam, mit heilgem
Weine vom Schlafe die Völker weckend.

O weckt, ihr Dichter! weckt sie vom Schlummer auch,
Die jetzt noch schlafen, gebt die Gesetze, gebt
Uns Leben, siegt, Heroën! ihr nur
Habt der Eroberung Recht, wie Bacchus.

Bonaparte

Vasijas sagradas son los poetas
donde se atesora el vino de la vida, el
espíritu de los héroes.

Pero el espíritu de este joven,
el veloz, ¿no hace estallar
la vasija que quisiera contenerlo?

El poeta la deja intacta como el espíritu de la naturaleza,
Tal materia hace siervo al maestro.

En el poema, él no puede vivir y permanecer,
él vive y permanece en el mundo.

Buonaparte

Heilige Gefäße sind die Dichter,
Worin des Lebens Wein, der Geist
Der Helden, sich aufbewahrt.

Aber der Geist dieses Jünglings,
Der schnelle, müsst er est nicht zersprengen,
Wo es ihn fassen wollte, das Gefäß?

Der Dichter laß ihn unberührt wie den Geist der Natur,
An solchem Stoffe wird zum Knaben der Meister.

Er kann im Gedichte nicht leben und bleiben,
Er lebt und bleibt in der Welt.

Patria

Y nadie sabe…

En tanto, dejadme vagar
y recoger bayas silvestres
para aplacar mi amor por ti,
a tus sendas, oh tierra!

Aquí donde…
Y las espinas de las rosas
junto a los suaves tilos y hayas perfuman,
al mediodía, cuando en el campo amarillo
se escucha crecer recto el tallo,
y las espigas se inclinan con desdén
como en otoño, pero ahora bajo la alta
bóveda de las encinas, cuando pienso
y pregunto a lo alto, al son de la campana que me es bien conocida
a lo lejos suena su repique dorado, a la hora cuando
el pájaro nuevamente se despierta. Todo va bien.

Heimat

Und niemand weiß

Indessen laß mich wandeln
Und wilde Beeren pflüken
Zu löschen die Liebe zu dir
An deinen Pfaden, o Erd’

Hier wo
und Rosendornen
Und süße Linden duften neben
Den Buchen, des Mittags, wenn im falben Kornfeld
Das Wachstum rauscht, an geradem Halm,
Und den Naken die Ähre seitwärts beugt
Dem Herbste gleich, jezt aber unter hohem
Gewölbe der Eichen, da ich sinn
Und aufwärts frage, der Glokenschlag
Mir wohlbekannt
Fernher tönt, goldenklingend, um die Stunde, wenn
Der Vogel wieder wacht. So gehet es wohl.


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